lunes, 25 de abril de 2011

Capitulo 4: Culpable

El último año de secundario abrumaba a Spartacus, quien sólo creía querer terminar y largarse lejos de su casa para ser libre. Sin embargo, pensamientos de Varinia azotaban su mente como una avalancha de hombres enfurecidos, y nublaban la vista de todo lo que él tenía planeado.
Spartacus se mantuvo quieto frente a la escena del crimen, con los ojos fijos en la silla en donde ella estaba sentada antes de caer. Paseó la vista de un lado al otro, como intentando encontrar al asesino con alguna pista, pero nada había allí. Respiró profundo, con la angustia penetrada en el corazón, y luego giró la cabeza para ver al hombre que estaba a su lado.
—Debiste ver el rostro de aquellas muchachas —dijo el hombre y apoyó lentamente un cigarrillo en sus labios. Era un poco más alto que Spartacus, con un cuerpo ancho y manos gruesas. Vestía un sobretodo oscuro y unos zapatos no demasiado caros. En su mirada y en sus movimientos un podía dar cuenta de su delicadeza, a pesar de los cuarenta y tantos años que debía tener. —¿Sos amigo de alguna de las chicas? —preguntó al sacarse el cigarrillo y lanzó el humo por encima de la cabeza del joven. Su rostro color café y su calvicie le daban una extraña autoridad.
—Me complace decir que conozco a Varinia. ¿Quién es usted? —preguntó Spartacus y miró cómo el hombre sacaba algo de su bolsillo.
—Un modesto detective que quiere terminar con esto lo antes posible —dijo mientras le enseñaba su placa al chico. —Enomao es mi nombre, ¿cuál es el tuyo?
—Spartacus —dijo con valía y determinación. Miró la mancha de sangre que todavía quedaba en el piso y un escalofrío recorrió su mente. —¿Tiene alguna pista de quién pudo haber provocado semejante desastre? —preguntó luego de unos minutos y se sumió en el silencio absoluto.
Enomao respiró profundamente y negó con la cabeza. Luego, al pasar el humo desde su boca al aire que lo rodeaba, dijo con palabras lentas y claras:
—Este es un caso bastante complicado. El asesino no dejó ninguna pista contundente detrás de sí, lo cual me hace pensar que no fue un ataque psicópata de algún chico de secundario; esto fue planeado y calculado con anterioridad por algún experto.

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